Trekker Town

Guardabosques: ¡Bienvenidos sean todos a nuestro parque Nacional “Los Glaciares”!

Diego: ¡No!, ¡Bu, despierta! Esto es como una pesadilla…

Amelia: ¿Qué pasa Bu? Estaba dormida, ¿ya llegamos?

Diego: Amor, te juro que no hay manera de que me cobren, yo no les voy a pagar otros 100 pesos argentinos. ¡Es que no puedo creer que no te avisen estos malditos! Seguro nos pasamos por estar dormidos. Ahora no sé qué vamos hacer… ¡LO QUE NOS FALTABA!

Amelia: Cálmate, déjame ir a preguntarle al chofer si nos pasamos.

Me acerco con el chofer medio adormilada, la verdad es que no tengo equilibrio y me duele la cabeza.

Amelia: Disculpe señor, ¿ya nos pasamos el Chaltén?

Chofer: No señorita, estamos a 5 minutos. Lo que pasa es que el pueblo está dentro del parque nacional.

Mi cara de sorpresa e infortunio no tenía nombre, ya ni hablaré de la de mi compañero. El problema, es que siempre que escuchamos las palabras “Parque Nacional”, alguien vestido chistoso termina cobrándonos 100 pesos por no ser argentinos y querer entrar. Como es de esperar, nuestras finanzas personales no pueden solventar semejante cosa.

Diego: No Bu, ¡te juro que no nos bajamos! No se vale que no te digan que te van a parar así no más y que te cobren.

Diego se sienta sin intención de moverse de su lugar. El chofer decide intervenir.

Chofer: No chicos, deben bajar. No se necesita dar plata ni nada, es sólo algo informativo.

Después de eso, nos bajamos en pijamas del camión. El lugar era un albergue para alpinistas. Inmediatamente noté un par de cosas. Primero, todos, absolutamente todos, tenían puestos unos tenis color caqui y unos pantalones sintéticos oscuros.
Diego para variar de jeans, playera y tenis. Yo de chimoltrufia con calcetas, botas, pijamas de los ositos cariñositos y mi chongo de piñata. El señor guardabosques nos veía hasta feo por semejante look. En fin, cosas peores estaban por venir. Casi me desmayo cuando ese hombrecito chistoso se pone a decirnos que hacer si te topas con un puma.

El pueblo es casi una broma, no hay nada que hacer. El hombrecito pasa unas hojas con “Actividades”. Con lo modorros que andábamos, tardamos tiempo en reaccionar. Minutos después descubro el hilo negro: NO HAY NADA QUE HACER EN ESTE PUBLO MÁS QUE TREKKING POR LAS MONTAÑAS.

Sí, no es coincidencia. Toda esta gente vestida así y mega emocionada, no vino como nosotros de paso… son trekkers, este es Trekker Town; aunque si prefieren llámenle el Chaltén.

Finalmente, debo decir que después de pasar un par de días entre ellos y haber acampado junto a sus carpas, he aprendido a respetar a esta subcultura fan de la naturaleza y el aire fresco. En verdad es una forma distinta de vivir; en lo personal creo que nos vendrán bien unos días en un lugar con un baño decente.

Tips: Para los curiosos que quieran saber qué hacer en caso de ver un puma lea a continuación.
1.- No se asuste, que no cunda el pánico.
2.- Siempre mírelo fijamente. Él no se acercará más y después dé la media vuelta y márchese.
3.- Si no se va, comience a arrojarle todo lo que encuentre: rocas, botellas de agua, zapatos, etc.
4.- Si de plano no se va… aviente a su compañero y que se lo coma a él primero. (Este mal chiste es cortesía del guardabosques)

Caminito

No existe mejor lugar para los enamorados que el mundo, que las cosas cotidianas de la vida; pequeños pasos de colores que van decorando nuestro destino con sus matices.

Caminamos de la mano como si fuéramos extraterrestres que no conocen otra forma de vida en este planeta neandertal. Vamos descubriendo a los invisibles guardianes de las palabras, poetas anónimos que me han dejado pistas para encontrarlos. El Caminito es de colores vivos: rosa, azul, morado, sangre, sol, mostaza, corazón… el camino debe tener una razón para bailar tango y tomar pintas de 16 pesos argentinos.

Reímos de nuestras bromas locales, de lo simple. Andamos juntos tropezándonos con nuevas sorpresas y sabores: empanadas de carne, birras frías, un autoproclamado italiano que no sabe hablar ni una sola palabra de esa romántica lengua y lo peor, asegura que sabe bailar pero sólo es otro gran comediante de nuestros tiempos y por último, las carcajadas de otros espectadores que disfrutan más que nosotros el confrontamiento.

Habiendo comido y bebido a nuestras anchas, regresamos a San Telmo donde hemos pasado la tarde bajo unos frondosos árboles donde dejamos que la vida pase; dos locos, dos enamorados, dos artistas que en secreto desean que nunca llegue el último día, compartiendo un momento.

El empedrado no lastima más mis pies, sin querer he encontrado la forma para conquistarlo sin necesidad de dolores. La ciudad se ha vuelto un museo de antigüedades que no puedo comprar, pero que admiro dentro de la tienda y más tarde dibujo en mi pequeño cuarto de hostal para que no se me olvide su belleza.

Buenos Aires más no Buenas Noches…

Mientras la mayoría de ustedes se encuentra en la playa o descansando en casa para esperar el año nuevo, nosotros estamos un poco atareados buscando donde quedarnos en Buenos Aires.

Tenemos esperanza de que los dueños de las hosterias se apiaden de nosotros y que podamos recervar alguna cosa para no llegar a las carreras.

Nuestra primera opción es un hostal que se llama Osttinato. Lo que más nos gsuta de este, además del precio, es que tienen un calendario de actividades y convivios gratis durante la semana. Estamos ansiosos de que nos contesten y nos digan que habrá lugar los días que necesitamos.

Diego y yo querems aprender a bailar tango, espero que no muramos en el intento porque ninguno de los dos es muy rítmico que digamos. Y claro, lo que más me emociona es el asador en la azotea… si supieran como se han reído de este detalle mi madre y mi hermana… Ellas estan convencidas de que no podré ni prender este aparato cuaternario.

Les agradecería mucho que nos dejaran sugerencias o contactos si tienen conocidos, creo que toda información puede sernos muy útil. Ahorita no nos caería nada mal un guía de turistas o un buen lugar donde dormir, hay les encargamos sus reocmendaciones.

Besos

Miren lo que Santa nos trajo!!!!

Al parecer Santa se compadeció de nosotros y decidió traernos algunas cosas que consideró nos serán útiles:

  • Casa de campaña. Por fin tendremos casa de campaña!, ahora nada nos impedirá dormir juntos bajo las estrellas.
  • Termos para cafe. Los que me conocen bien saben que necesito mi buena dosis de cafeína para iniciar mi día.
  • Una bolsa cuida dinero y pasaporte. Cabe señalar que me la regalaron para que me la cuelgue al rededor del pescuezo y no pierda lo más importante. En el fondo mi madre no tiene miedo de los ladrones, ciertamente le aterra más la idea de que yo pueda perderles a medio camino.
  • Pijama de algodón. Ya saben, Santa no quiere que duerma encuerada y menos que me pillen en cueros los otros mirones del campamento.
  • Calcetines. Se que estarán pensando que eso que, pero la verdad es que nunca tengo… y menos que hagan juego.
  • Linternas. !Están geniales!, son de mineros… espero k esto haya sido sólo pork Santa no quiere que tenga problemas yendo al baño en la noche; ustedes saben que no es tan fácil mantener el equilibrio, bajarse el pantalón y sostener la linterna.

Feliz Navidad, ojala también Santa haya hecho sus sueños realidad!!!
Regalos!!!