Para ser poeta

Para ser poeta en tiempos modernos se necesita un mal de corazón, un trazo cansado y nostálgico para no sentirnos agredidos por la violencia oculta en la ironía de las palabras. La modernidad con sus carencias ya no sabe hablarnos de algo familiar, del calor de un amor simple o un odio fulminante.

Ya el tiempo no sabe cómo definirse, vivir por vivir, mundos multidimensionales y verdades alteradas pero complejas. Sabores desabridos para sofisticar nuestro neandertal paladar hasta que llegue el día que todo nos sepa a nada.

Ser poeta en tiempos violentos y sin valores nos hace extraños, soberanos de un reino ajeno donde los sentimientos tienen un costo alto y aquel que no tiene cómo tampoco tiene derecho a sentir. Deshumanizados, sordos ante los gritos mudos que se estrellan ante las rocas del mar abierto; ausentes víctimas de la apatía, inmovilizados a través del monitor.

Bombas del tiempo en cuenta regresiva que consuman nuestra juventud para que no hagamos nada que valga la pena. Ser unos desconocidos hasta el día que alguien nos apunte en la frente con un revolver; solo se nos extraña si estamos muertos.

Soy poeta en tiempos difíciles porque he sabido encontrar a alguien que me ame, un amor que me ha curado de la soledad. Un amor que me ayuda a apreciar mejor las puestas de sol; la playa blanca donde camino y dejo que se terminen mis días. Después de todo, no pretendo escribir mil poemas si no tengo unos ojos amarillos donde mirarme.

Soy poeta en tiempos adversos porque quizá me he sabido resistir bien al cambio. Complicada tarea la mía que compito contra celebridades y dioses. Transgresores y farsantes, máscaras que vienen en distintos colores y tamaños, pesimistas y sicarios a un paso de la línea roja que marca su derrota. Quién sabe quiénes son los falsos y quienes los verdaderos.

Me queda claro que se es poeta porque así se nace. Ya no me queda más que descansar entre las flores mientras espero el atardecer. Maldigo un poco a Neruda por haberse enamorado del mismo mar que yo. Ahora aparte de ser poeta tengo que irme a buscar mi propia isla, que la negra ya le pertenece.