La cumbre

El fin del mundo, el comienzo de otro. Bifurcaciones en el largo camino que hay que andar para llegar a él. Dos naciones que han llenado de nada y nostalgias los fríos paisajes donde pastan las ovejas olvidadas por Dios.

30 horas de camión y más de dos milenios para seguir entre problemas de política y espíritu pero aquí estamos; tan cerca del fin del mundo que no se termina, sólo continúa.

Ramas que se entrelazan en un sendero. Troncos con corazón de fuego adornando la subida al punto más alto del cielo. Seguimos la cuenca del río que me habla al oído, congelada sobre la montaña, espera un verano que despierte su grandeza. Entre el hielo y la cima del mundo me siento invencible, inmortal, sin cadenas, sin miedos.